Victimismo: Luna-Neptuno en la carta & Luna nueva en Sagitario


El post de hoy está inspirado, naturalmente, en la luna nueva del día de hoy 07 de diciembre de 2018: Luna nueva en Sagitario en cuadratura a Neptuno-Marte en Piscis. Sabemos que la luna nueva es un momento de sembrar una nueva semilla que ha de desarrollarse durante los siguientes meses… ¿Cuál semilla querrías sembrar tú? Si lo sientes, si lo sabes, ¡adelante! Podrás disfrutar de la cosecha conforme el momento de la luna llena en sagitario (el 17 de junio de 2019 a las 10:31 h.) se acerque.

En este post me enfocaré en uno de los muchos desafíos que esta luna nueva nos trae a nivel colectivo y en el trabajo que nos toca realizar a nivel individual.

Cuadratura partil Sol-Luna en Sagitario con Marte-Neptuno en Piscis

Comenzaré mencionando que cualquier línea roja o aspecto tenso (cuadratura, oposición, conjunción, etc.) implica un trabajo a realizar. Una cuadratura siempre nos va a confrontar con un problema a solucionar, ya sea porque nos identificamos con uno de los extremos de la cuadratura (y proyectamos el otro). O, porque no podemos reconocer un lado nuestro (uno de los extremos de la cuadratura) y no entendemos la causa de esa tensión y de los problemas que genera. O, porque aunque ya somos conscientes del trabajo que hemos de realizar, una cosa es saberlo y otra cosa es hacerlo. Anclar una toma de consciencia lleva su tiempo… y hasta que algo no se convierte en hábito, seguiremos “cayendo en la trampa”, en este caso neptuniana, una y otra vez.

Luna en Sagitario cuadratura Neptuno en Piscis: desafío colectivo

Vamos a enfocarnos en el aspecto tenso entre lo que nos da seguridad y nutrición (la Luna) y lo que, entre otras cosas, nos puede desdibujar los límites, confundir e inundar de sensibilidad (Neptuno). A nivel colectivo, esta Luna nueva tiene el potencial de manifestarse a través de una variada escala de grises que conforman las energías Sagitario y Piscis. Uno de ellos sería el de lograr continuar enfocadas y motivadas en nuestro propio camino, guiadas por nuestra propia visión, por eso que creemos y que nos conduce hacía un bello destino que vislumbramos para nosotras mismas. Quizás, tenemos ya una visión muy clara de a donde queremos llegar, o quizás hemos elegido alcanzar un objetivo y nos sentimos muy entusiasmadas al emprender el camino que nos conducirá a lograrlo... Es un excelente momento para sembrar la semilla y comenzar a cuidarla para que crezca, sabiendo además que contamos con la super buena estrella que Jupiter en Sagitario nos otorga y la profundidad implacable de Mercurio estacionario en Escorpio que acompañan a esta lunación.

Sin embargo, con tanto idealismo, podemos olvidar que a veces pueden presentarse brumas y oscuridades que no prevemos y que pueden sacarnos de nuestro camino o hacer que perdamos de vista nuestro destino u objetivo.

Las luces y trampas de Neptuno

Las expresiones generales que la energía Neptuniana abarca van desde las más positivas, de alta vibración o evolucionadas, como la compasión, la empatía, el amor incondicional, la conexión espiritual, la intuición, la capacidad de conectar con lo sutil, con lo psiquico y con lo artístico. Así, hasta llegar a la zona de expresiones más negativas, de baja frecuencia o poco evolucionadas de esta energía: como la susceptibilidad, la confusión, la perdida del sentido de identidad, de realidad y de límites, la fantasía como refugio y escape de la realidad, la culpa, el castigo, el sacrificio y la victimización.

Como ya te imaginarás, las trampas Neptunianas no vienen dadas no por la parte más positiva y elevada de este Arquetipo o energía, sino por su parte más negativa o de baja vibración. Vamos a enfocarnos entonces en algunas de las energías más dañinas que puede provocar la energía de baja frecuencia de Neptuno y en el tipo de dinámica que generan.

Mea Culpa: victimización, culpa y sacrificio

Muy probablemente te habrá sucedido (sobre todo si tienes mucha energía de Neptuno*) que debido a tu sensibilidad y compasión, tienes con frecuencia la oportunidad y las ganas de ayudar a otras personas. Quizás te ha pasado que vas tranquilamente en tu camino y, de repente, aparece alguien que está necesitando o está pidiendo ayuda. Y ayudarle, justo en ese momento, significaría para ti una gran pérdida de tiempo, de energía, o un gran esfuerzo. Entonces pasas de largo y te vas… pero no te vas libre, te llevas un mal sabor de boca contigo: un sabor a culpa. Y esa culpa comienza a extenderse por todo tu cuerpo, y te hace sentirte mal contigo misma (culpable). Y como cada vez va a peor y el asunto no deja de dar vueltas en tu cabeza, entonces hay tres posibilidades ( o dinámicas desequilibradas) en las que podrías caer:

1. Tienes que volver para ayudar a esa pobre persona que, sobre todo en la película de tu propia imaginación, necesita urgentemente de ti… ¿Por qué digo “sobre todo en la película de tu imaginación”? Pues porque muchas veces, siendo objetivos, esa persona no necesitaba de forma urgente tu ayuda. Incluso te podría haber pasado que una vez que esta persona ha recibido tu ayuda, se ha portado contigo mal agradecida o incluso ha abusado de tu amabilidad (haciéndote sentir como idiota por haberle ayudado). Sin darte cuenta, los papeles se han invertido: la pobre víctima se convierte en abusador o en “vampiro energético” …Y quien que le ha ayudado se ha convertido ahora en la victima.

2. En el segundo caso, la persona que ayudas no abusa de ti, pero eres tú misma quien abusa de ti. ¿Cómo? Pues pasando por encima de ti misma y de tus necesidades con tal de ayudar a otra persona. Cada vez que por complacer a alguien, ayudar a alguien, ser “buena” con alguien, tienes que faltarte al respeto o ignorar tus propias necesidades, o agotar tus energías físicas o financieras, o verte forzada a ser incoherente contigo misma, estás abusando de ti. Lo peor de esta dinámica es que si tú misma abusas de ti, inconscientemente estás irradiando esa “aura” de víctima y estas atrayendo a personas que, en mayor o menor medida, van a abusar de ti. Pero este tipo de bruma neptuniana es a veces muy densa, como espesa neblina… te envuelve sigilosamente, casi te seduce impidiéndote ver el mecanismo de su dinámica. Y, ¿qué se esconde detrás de esta dinámica? Una falta de respeto por una misma y en consecuencia, una baja autoestima. Has de aprender a poner límites (Saturno). Has de aprender a respetarte y a decir “NO” (Marte: Asertividad). Has de aprender, sobre todo, a respetar y a soltar las responsabilidades que no te corresponden (no sacrificarte a ti misma para llevar las cruces de otras personas).

3. Decides no ayudar a la persona… pero poco más tarde te sucede algo “malo”. Te golpeas con algo, pierdes algún objeto valioso, te causas un problema por “descuido” o tienes algún accidente (leve o más grave, dependiendo de que tan mal te sintas contigo misma). En este caso la culpa te ha invadido y se ha quedado latente, esperando para “actuar” de manera inconsciente a la primera que puedas hacerte una mala jugada a ti misma, que te haga sufrir, que te coloque en papel de víctima con la esperanza de que con eso “malo” que te ha pasando, pagarás la culpa de no haberle ayudado a aquella persona. Es un mecanismo que sucede a nivel muy inconsciente.

Neptuno y Piscis como memorias arquetípicas de la humanidad

Si consideramos a Neptuno y a la energía de Piscis como memorias arquetípicas de la humanidad, veremos que están relacionados con el Cristianismo y que en estas “memorias” han sido agregados aproximadamente dos mil años de experiencias de la humanidad (la gran mayoría de ellas, relacionadas con dolorosas energías inquisitivas, invasoras, persecutorias y fanáticas). En estos últimos dos mil años se impuso la figura de “Jesucristo”, quien más que ser presentado al mundo, fue impuesto con sangre y grabado a fuego. Fue impuesto como único “Dios” (o hijo de Dios) y como “salvador” de la humanidad, no por la Energía Crística que representa (que es una Consciencia y energía de amor), sino por el supuesto sacrificio que hizo al dar su vida por la humanidad. Es decir, se nos impuso un “Dios” que significa y pide sacrificio, renuncia, sumisión, abstinencia, martirio como únicas vías de supuesta “salvación”. Es lógico que de esa manera pueblos, naciones y civilizaciones enteras perdieran su poder, puesto que al creer en este tipo de Dios y religión, automáticamente aceptamos "la letra pequeña de contrato”: aceptamos ser culpables, aceptamos haber nacido en pecado, aceptamos a ese Dios como único, aceptamos colocarnos en el rol de ovejas sumisas y, sobre todo, ¡Aceptamos convertirnos en víctimas de semejantes creencias!

¿Adivina quiénes se han beneficiado haciendo que los pueblos creyesen en este tipo de Dios o religión? Lo cierto es que nadie, en verdad, se atrevería a poner las manos al fuego afirmando que conoce con total certeza lo que Jesús dijo, pensó, sintió y vivió. Simplemente no podemos saberlo. Y de las historias contadas por la iglesia solo podemos sospechar… ¿Te has imaginado cuántas veces se habrá traducido y adulterado la Biblia, de un siglo a otro, de un país a otro, de un idioma a otro, de una forma de cristianismo a otra, de un gobierno a otro? ¿Cuánta riqueza acumula el Vaticano? ¿Cuántos niños han sido abusados por la absurda creencia de que la sexualidad es algo sucio y pecaminoso, impuesta como votos de castidad a los sacerdotes católicos? ¿Cuántas veces la gente en la misa ha repetido “por mi culpa, por mi culpa, por mi grande culpa”??? De verdad (y con todo respeto si aun eres creyente de esto): ¡Basta ya de semejante engaño y manipulación desempoderante!

Es fundamental tomar consciencia de que hay un gran "trauma colectivo" causado en nombre del Cristianismo. Toda esa culpa, todo ese dolor, todo ese miedo que miles de personas experimentaron en otros tiempos (por las cruzadas, las guerras religiosas, persecusiones, las quemas en la hoguera, las torturas de la inquisición) durante los últimos miles de años ha ido a parar a nuestro inconsciente colectivo. Hemos de tomar consciencia de que todos estamos conectados a esta memoria (sobre todo si tenemos mucha energía de Piscis o un Neptuno fuerte en nuestra carta natal). Si tienes, por ejemplo, una cuadratura Luna-Neptuno en tu carta, ten cuidado, podrías estar “mamando” de esta energía sin darte cuenta incluso, o haber generado una especie de mecanismo erróneo estilo “mi zona de confort son el sentir culpa y el ser víctima”. Hay que hacer uso de una honestidad heroica para, primero, poder reconocer esto, y luego, poder liberarnos de ello.

¿Para que nos sirve la culpa?

La culpa únicamente nos es útil cuando nos provoca la necesidad de reflexionar, de arrepentirnos de algo que nuestra consciencia en verdad nos dice que ha sido un grave error. Nos sirve para pedir perdón a otros y, sobre todo para perdonarnos a nosotros mismos. En definitiva, solo nos sirve para tomar conciencia. Si conservamos la culpa durante más tiempo del necesario, ésta se vuelve un lastre que arrastramos, que nos quita energía y nos hace sentir terriblemente mal. En casos graves, la culpa puede provocar que nos castiguemos de manera inconsciente. Así que piensa en esto: sentirse culpable más tiempo de lo adecuado no remediará ni cambiará absolutamente nada... ¿O sí?

La culpa, por ser una emoción de baja vibración, es un verdadero vampiro energético (al igual que las personas que se instalan en el rol de víctimas) que nos "chupa" mucha energía en vano y sin ningún tipo de provecho. Por eso es tan importante el perdón, no tanto para los demás como para nosotras mismas. Al abrazar esa parte nuestra, tan humana, que veces comete errores nos estamos amando a nosotras mismas. Al recordar que hemos venido a este mundo a crecer, a aprender, a evolucionar, y que equivocarse no está mal o bien, equivocarse es simplemente una parte INEVITABLE natural e intrínseca de la vida y de este proceso llamado Evolución de la Consciencia.

*Principales aspectos que generan este tipo de dinámicas:

Si en tu carta Natal tienes uno de los siguientes aspectos, considérate candidata del desafío:

  1. Neptuno en la casa XII

  2. Neptuno sobre el Ascendente o en la casa I

  3. Neptuno en cuadratura u oposición a la Luna

  4. Neptuno en Medio cielo o casa X

  5. Neptuno en la cúspide de casa IV (o incluso en casa V).

  6. Ascendente en Piscis

  7. Luna en Piscis o en casa XII

Preguntas de autocoaching para personas con estos aspectos:

Contesta en una libreta, con la mayor honestidad posible, las siguientes preguntas… Ten paciencia para conectar con la respuesta que se sienta más verdadera y sincera (aunque duela reconocerla). Recuerda que está en juego una valiosa toma de conciencia que te ayudará a empoderarte y a tener una vida más plena y feliz.

¿Cómo te sientes cuando alguien te pide ayuda?

¿Cómo sabes cuándo has de ayudar a alguien y cuando no?

¿Quién o qué te hace sentir culpable?

¿Qué paso has de dar para dejar de sentirte así?

¿Qué puedes hacer para cambiar esa situación?

¿Qué sacrificios realizas actualmente en tu vida?

¿Cómo te sentirías si fueras libre de sacrificios o de culpa?

¿Qué nueva creencia quieres anclar en ti para liberarte?

¿De qué te has dado cuenta al responder las preguntas?

El desafío

Aprender a identificar y a superar el victimismo y la culpabilidad. Estamos en un nuevo tiempo en el cual cada una busca su propia verdad y religión (Sagitario). La luna nueva en Sagitario nos hace sentir bien con esa idea y con esa búsqueda. Así que, si hasta el momento te has sentido frecuentemente como una víctima de la vida, te has sentido sometida por alguien de tu entorno, te has sentido culpable por los mandatos familiares o creencias de la iglesia, es momento de tomar las riendas de tu vida, es momento de recuperar tu poder, lo cual conlleva responsabilizarte de ti misma e implica también buscar en tu interior... y trabajar con todo lo que guardas a nivel inconsciente (que es mucho: heridas de la infacncia, creencias limitantes, traumas propios o de tu árbol genealógico, memorias de vidas anteriores, etc.). Entre más oscuridades salgan a la luz, mayor será tu autoconocimiento y por ende, tu autoestima, y también, mayor será la sanación que propiciará tu empoderamiento. Así, será mucho mayor el contacto que tendrás con tu verdadera esencia y con tu verdad, con esa verdad que se siente bien, que te hace sentir amor, confianza, entusiasmo e impulso para seguir adelante!

Afortunadamente, la vida nos va presentando situaciones y oportunidades (a veces a través de maestros, guías, terapeutas, amigos, parejas o familiares) para sanar y para despertar cada vez más, poco a poco, a una nueva conciencia. De hecho, esta Luna nueva en Sagitario de hoy coincide con el reinicio del curso directo de Mercurio, que se encontraba retrógrado en Escorpio, así que esta energía podría estar contribuyendo y poniendo el enfoque, a nivel colectivo, sobre este tipo de temas de orden Sagitariano y Neptuniano antes mencionados.

Probablemente una de las semillas que hemos de sembrar sea la del compromiso de comenzar a buscar dentro de nosotras, de ir arrojando luz, de ir sacando a la consciencia y trayendo al dominio del razonamiento (Mercurio) todos esos temas que nos afectan en nuestras vidas cotidianas para poder ganar y disfrutar esa libertad y ese entusiasmo que merecemos sentir durante nuestra andanza por la vida. Sagitario es fuego y tiene la fuerza y el impulso expansivo de Júpiter que además, ahora y los próximos meses, se magnifica y nos estará acompañando para superar todo eso que vaya saliendo a la luz. Merecemos sentirnos amadas, merecemos sentirnos valiosas, merecemos ser respetadas y sentirnos respetables. Así que, para que eso sea una realidad, primero que nada, es hora de comenzar a amarnos y a respetarnos nosotras mismas y darnos nuestro lugar y valor frente a los demás.

Claves para encontrar el equilibrio

Como primer paso, hay que observar claramente que no se trata de portarnos completamente egoístas e idealistas (fuego sagitariano) y olvidarnos de empatizar, colaborar o ayudar a los demás. Se trata de encontrar el equilibrio. Se trata de aprender a sentir cuando y como posicionarnos en un punto medio: te ayudo, te acompaño, te amo, pero sin abusar de mí misma. Me conecto, actúo y contribuyo (Marte) a lo colectivo y a la unidad (Piscis-Neptuno), pero sin sentirme mal (Luna) ni perder de vista mis propias visiones y mis objetivos vitales (Luna nueva en Sagitario).

Una regla de oro sobre el “darnos” a los demás: Si para amar, complacer o ayudar a alguien tienes que pasar por encima de ti misma, ¡olvidalo! NO lo hagas. Hazlo solamente cuando ayudar o decir SI te brinde alegría, satisfacción y bajo ninguna circunstancia suponga un abuso de ti misma o un esfuerzo extremo (a menos que realmente sea “de vida o muerte”! ;)

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Laura Camacho

Astrología Humanística & Coaching Transpersonal

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