Desde niña sentí un gran interés por el dibujo, la pintura y los seres de mundos sutiles. Estudié diseño gráfico en la universidad y aprendí a manejar diferentes técnicas como carboncillo, pastel, acrílico, aerógrafo y lápices de color. 

Al terminar mis estudios comencé a pintar en óleo y acuarela, al mismo tiempo que trabajaba como diseñadora. Poco a poco fui dedicando cada vez más tiempo a la pintura hasta llegar a convertirla en una actividad esencial de mi vida.

 

Al principio, la belleza y la perfección de la naturaleza fueron mi inspiración; 

me gusta pintar paisajes meditativos; y las flores me fascinan por su delicada belleza, sus colores brillantes y sus perfectas formas. Pero me di cuenta de que hay otra parte de la naturaleza conformada por aquellas otras formas de vida "invisibles" que de niña percibía. Así, en los últimos años, mi tarea como pintora se ha ido enfocando más en el arte espiritual que me permite conectar con mundos sutiles de la dimensión divina del ser humano, recibir visiones y crear pinturas intuitivas... Pinturas para el alma.